LA SOSTENIBILIDAD DE LA VIDA

Quizá el futuro del ser humano debe ser construido artesanalmente, en ciudades donde las urgencias no nos derriben, en tierras donde los árboles nos ayuden a respirar, en tiempos y lugares donde podamos al fin morir tranquilos, sabedores de que la humanidad ha ganado el derecho a sobrevivirnos.

Mario Benedetti “Subdesarrollo y letras de osadía”

La vida es posible, pero no ocurre siempre y en cualquier circunstancia. La vida es vulnerable, sólo sale adelante si la cuidamos, si atendemos todos los procesos que están implícitos en la sostenibilidad de la vida. Esto requiere reconocer la doble dimensión material e inmaterial de las necesidades y la indisolubilidad de ambas.

Las necesidades humanas son de bienes y servicios pero también de cuidados y relaciones. Necesitamos alimentarnos, vestirnos, cobijarnos y también necesitamos protegernos de las enfermedades, cuidar nuestros cuerpos, necesitamos afectos y aprender a vivir en comunidad.

No podemos obviar lo que somos,  la ecodependencia y la interdependencia son condiciones básicas de la existencia.

ECODEPENDENCIA

Desde un punto de vista físico, el desarrollo de nuestras actividades requiere captar energía y materiales del entorno, los cuales se transforman para producir alimentos, edificios, muebles, aparatos electrónicos, ropa, etc. Además, en todas las actividades productivas se generan residuos. Todos los recursos físicos necesarios para nuestras actividades nos los proporciona el planeta. Y todos  los residuos generados los recibe el planeta.

La economía es parte de la sociedad y la sociedad parte del planeta. Somos parte de la biosfera, ese ecosistema global en el que se dan las condiciones adecuadas para que se desarrolle la vida y que tiene capacidad para controlar su propio estado y evolución, dentro de unos límites.

Las personas y la naturaleza están verdaderamente entrelazadas en lo que llamamos sistemas socioecológicos. Nuestras actividades están supeditadas a los recursos naturales y de ellos depende nuestro bienestar.

INTERDEPENDENCIA

La vida tiene una dimensión relacional. Todas las personas, sin excepciones, a lo largo de la vida  necesitamos recibir y  dar cuidados. Podemos pasar por diferentes grados de autonomía, pero no somos autosuficientes. Los cuidados no son algo marginal, ninguna sociedad puede existir sin que la vida se reproduzca y se sostenga. Nacemos, enfermamos, envejecemos, …   y tenemos necesidades que satisfacer diariamente: alimentación, ropa, cobijo, higiene, cuidado corporal, … Todas estas tareas tienen una dimensión material-corporal y otra afectivo-emocional y se realizan tanto en forma de autocuidados como de cuidado mutuo. 

Los cuidados son el conjunto de actividades que incluye tanto los trabajos domésticos, como los cuidados directos a los cuerpos y a las emociones, así como las tareas de organización de estos cuidados.  Existen distintas posibilidades y condiciones para involucrarnos y para delegarlas.

Los cuidados que nos proporcionamos en nuestras redes de interdependencia son lo que sostienen y aseguran la vida humana, lo que convierte una vida posible en una vida cierta. 

El modelo socioeconómico dominante es absolutamente disfuncional porque se construye sobre una noción de la vida que niega la ecodependencia y la interdependencia.

CRISIS DE LA BIOSFERA

Vivimos en sociedades que consumen el equivalente a los recursos de varios planetas.

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CRISIS DE LOS CUIDADOS

 Vivimos en sociedades en las que no existe corresponsabilidad social en sostener la vida.

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EL ESPACIO JUSTO Y SEGURO PARA LA HUMANIDAD

Garantizar unas condiciones que favorezcan vidas que merezcan la alegría de ser vividas exige una nueva perspectiva de organización social.

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CAPÍTULOS DE LA SERIE «tODS A UNA»