EL IMPACTO DE LA AGRICULTURA EN LA BIODIVERSIDAD

La agricultura industrial, por su intensificación y su especialización, es la práctica que más está contribuyendo a la irreversible pérdida de biodiversidad, fragmentando y destruyendo los hábitats y desertificando los territorios.

La agricultura intensiva implica una simplificación del ecosistema debido a que un solo cultivo o una pequeña variedad de ellos sustituyen al bosque autóctono. Además, la agricultura industrial trata los cultivos con biocidas y fertilizantes químicos provocando la eliminación de la micro y macrobiota asociada a ellos, acelerando así el proceso de simplificación del ecosistema.

PÉRDIDA DE BIODIVERSIDAD Y ENFERMEDADES

La biodiversidad  protege nuestra salud frente a enfermedades infecciosas. La existencia de una gran diversidad de especies que actúan como huésped, limita la transmisión de enfermedades, sea por un efecto de dilución o de amortiguamiento.

La pérdida de la biodiversidad disminuye su función protectora y amenaza numerosos ámbitos fundamentales para la vida, incluida nuestra salud.

En plena crisis del coronavirus es necesario entender el vínculo que hay entre la pérdida de biodiversidad y el aumento de enfermedades infecciosas.

El coronavirus es una zoonosis, una enfermedad infecciosa propia de animales que incidentalmente puede transmitirse al ser humano.

La simplificación a la que hemos sometido a los ecosistemas ha hecho posible que el patógeno del coronavirus haya entrado en contacto con el ser humano aumentando los riesgos para la salud a gran escala. 

Más del 70% de las infecciones emergentes de los últimos cuarenta años han sido zoonosis. 

 

Existe un amplio consenso científico acerca de que la ganadería y la agricultura intensivas, así como el creciente mercado y consumo de animales exóticos, han sido el conjunto de causas del actual brote epidémico y de otros previos.

La expansión de la frontera agropecuaria es responsable del 70% de la deforestación mundial.

La deforestación provoca la destrucción de hábitats naturales y conduce a los animales salvajes a abandonar las zonas remotas. Estos animales silvestres pueden tener reservorios de virus para los cuales han desarrollado inmunidad y no les provocan enfermedades. Pero al tomar contacto con las ganaderías locales y las poblaciones humanas, aumentan las posibilidades de contagio de enfermedades zoonóticas.

Los centros industriales de cría de animales crean una situación patológica de reproducción de virus y bacterias resistentes.

 

El hacinamiento deprime la respuesta inmunológica de los animales, favoreciendo la transmisión de enfermedades y proporcionando a los virus un suministro constante de nuevos animales huéspedes, lo que promueve su virulencia. Los antibióticos y antivirales que se utilizan para prevenir enfermedades van creando resistencias cada vez más fuertes,  contribuyendo a la creación de zepas hiperresistentes.

Conservar la biodiversidad es una gran herramienta en la lucha contra pandemias como las causadas por los coronavirus.

Para frenar la pérdida de biodiversidad y reducir la aparición de nuevos brotes de virus, la producción y consumo de alimentos tiene que cambiar radicalmente.

¿QUÉ PODEMOS HACER PARA QUE TODO CAMBIE?

¡ES MUY SENCILLO!

CAMBIANDO NUESTRA MANERA DE PRODUCIR ALIMENTOS Y DE ALIMENTARNOS

 

¡AQUÍ TE CONTAMOS CÓMO!

CAPÍTULOS DE LA SERIE