EL ESPACIO JUSTO Y SEGURO PARA LA HUMANIDAD

Un nuevo paradigma implica un cambio en la forma en que como sociedad interpretamos la realidad y evidenciamos una sociedad alternativa. El nuevo paradigma emergente de la sostenibilidad de la vida camina hacia un cambio de valores, imaginarios, saberes y prácticas que permitirá una vida en armonía con todo lo existente, que iluminará la toma de decisiones y las prácticas de gestión económica y social.

Economía rosquilla – Kate Raworth

PRÁCTICAS REGENERATIVAS

Necesitamos modelos socioeconómicos perdurables, es decir, si a la vez que extraemos de la naturaleza los recursos que nos permiten sostener nuestra vida, garantizamos la reproducción de los ecosistemas naturales de los que depende.

PRÁCTICAS REDISTRIBUTIVAS

Por otro lado, la cuestión es cómo organizarnos en común para que la vida suceda y cómo lidiamos con esa interdependencia de manera que la posibilidad de tener una vida vivible se dé en condiciones de universalidad e igualdad, independientemente del género, la clase social, el estatus migratorio, la edad, etc.

En la trayectoria hacia el nuevo paradigma de la sostenibilidad, debemos alcanzar algunos hitos:

  • Comprendernos como miembros de la comunidad biótica, pasar así de «dueños» a «partícipes”, del homo faber al ser ecodependiente.
  • Reconocer cuándo puede llegar a romperse el equilibrio óptimo de los ecosistemas, cuándo se alcanzan los límites del planeta. Aquellos umbrales a partir de los cuales más deja de ser mejor.
  • Garantizar la soberanía de los grupos humanos de cada territorio a acceder a los recursos naturales. El derecho a la calidad de vida requiere un acceso igualitario al espacio ecológico, sin dependencias que afecten a la satisfacción de las necesidades básicas.
  • La solución de los problemas en la escala macro sólo resulta posible cuando se diseñan estrategias y se alcanzan compromisos en las escalas meso y micro, en los contextos regionales y locales, que constituyen las escalas reales de existencia de los grupos humanos.
  • Reconocer que el sistema ambiental es dinámico, fluctuante, incierto. La incertidumbre a la hora de valorar los riesgos derivados del impacto de nuestras actividades, exige dar máxima prioridad a la seguridad humana y ambiental (Principio de precaución).

LA AGENDA 2030 Y LOS OBJETIVOS DEL DESARROLLO SOSTENIBLE

Necesitamos otro modo de relacionarnos y de estar en el mundo que tenga verdaderas posibilidades históricas y temporales para constituirse en alternativa viable y perdurable.

Los ODS son un conjunto de objetivos globales para erradicar la pobreza, proteger el planeta y asegurar la prosperidad para todos como parte de una nueva agenda de desarrollo sostenible aplicable a todo el mundo. Son el resultado de un proceso de negociación que involucró a los 193 Estados Miembros de la ONU y también la participación de la sociedad civil y otras partes interesadas, por lo que recogen una amplia gama de intereses y perspectivas.

Los ODS abordan temas interconectados del desarrollo sostenible y se concretan en 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible con 169 metas planteando el horizonte 2015-2030.

El acuerdo mundial de cumplir con la Agenda 2030, los 17 ODS y el compromiso de no dejar a nadie atrás, afecta directamente a las cuestiones relacionadas con los desequilibrios territoriales:

Alcanzar a todas las personas en todas partes.

INDICADORES DE LA AGENDA 2030

La Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible se compone de 17 objetivos, 169 metas y 232 indicadores. El desempeño en la consecución de los ODS a nivel mundial, nacional o regional puede consultarse en los siguientes enlaces:

CAPÍTULOS DE LA SERIE «tODS A UNA»