CRISIS DE LOS CUIDADOS

El sistema capitalista vive fundamentalmente de economías no monetarias, por tanto tiene sus beneficios de la naturaleza y del trabajo no remunerado de las mujeres, entre otros …

Cristina Carrasco, 2009

La condición de dependencia es inmanente a todo ser humano.

El cuidado es esencial para el mantenimiento de la vida, la reproducción social y el bienestar colectivo. No es marginal, no hay sistema productivo ni sociedad alguna que pueda existir sin que se reproduzca la vida y se sostenga.

Podemos afirmar que las actividades de cuidado  permiten la sobrevivencia en sociedad, hacen posible el trabajo “formal” y mantienen el sistema económico a gran escala. Pero a pesar de ello, en las sociedades capitalistas, estas actividades han sido invisibilizadas, no se ha valorado la riqueza social y económica proveniente del trabajo reproductivo y de los cuidados.

Las mujeres se han ocupado asimétricamente, de forma subordinada, gratuita y notablemente invisible, de los cuidados en el seno de la familia y la comunidad.

Los procesos históricos y culturales de construcción de valores, prácticas y roles, han vinculado estas actividades de cuidado a la esfera privada y se ha atribuido como una actividad «natural» propia de las mujeres.

Aún en la actualidad, las mujeres son quienes cuidan mayoritariamente. A sus propios descendientes y a los de otra gente y a familiares enfermos o dependientes. Además, ellas son las cuidadoras principales contratadas en empresas privadas, en servicios públicos y en hogares.

El cuidado es un gran devorador de tiempo, sin embargo, no le damos importancia e ignoramos su valor. El tiempo dedicado al cuidado por parte de las mujeres tiene un impacto directos en las oportunidades de participación en el mercado de trabajo, la formación, la participación, … Encargarse de los cuidados no da acceso a derechos económicos, políticos ni sociales.

JR MORA
0%
mayor la pensión contributiva media de los hombres
0%
de los contratos a tiempo parcial son ocupados por mujeres
0%
de las excedencias para el cuidado de los hijos es solicitado por mujeres
TILL LAUER

Las estructuras tradicionales en que se basaban los cuidados, asentadas en el rol atribuido a las mujeres, no son ya posibles ni deseables y se están transformando.

La crisis de los cuidados se produce cuando convergen, por un lado, la progresiva superación de las formas tradicionales de división sexual del trabajo que da como resultado la presencia masiva de mujeres en el mercado laboral y, por otro lado, el incremento de las situaciones de dependencia vinculadas al aumento de la esperanza de vida y el envejecimiento de la población.

Esta crisis revela una deficiente organización social de los cuidados y las limitaciones estructurales de nuestro sistema de bienestar.

La respuesta de los hogares a las tensiones generadas por la presión de cuidar ha sido la externalización de los cuidados, que pasan a inscribirse en los circuitos de la globalización debido a la contratación generalizada de cuidadoras extranjeras.

Como sociedades debemos apostar por un modelo de bienestar y de contrato social para la sostenibilidad de la vida, en el que reconocernos como seres diversos y vulnerables, iguales en dignidad y derechos que necesitamos cuidar y ser cuidados.

CAPÍTULOS DE LA SERIE «tODS a una»